Antes y después de una silla amarilla

Sigo poco a poco recuperando piezas encontradas por ahí. En este caso, esta silla mítica en cualquier cocina abuelil. La vi y me enamoró ¡para casa! Las sillas nunca sobran.

silla amarilla

La limpié bien y desde entonces ha estado esperando a que hiciera algo con ella. Es tan chiquitilla y apañá, que la tengo en en la mesa de coser, y anda siempre para arriba y para abajo cuando viene gente. Una silla tan maja, merecía toda mi atención. Cuando Lorena de “Amor por la Decoración” nos propuso el “Desafío color”, nada más y nada menos, que con el amarillo para empezar ¡no me lo pensé dos veces!

antes y después de una silla amarilla

Quería actualizar la silla y encajarla mejor en mi estudio, pero no quería que perdiera su esencia. Tapizados y cambios extremos estaban descartados ¡pero el amarillo le ha devuelto la chispa! Leer más

Antes y después de un mueble de chapa

O cómo destrozar un zapatero de Ikea.

¡Hay avances en el recibidor! Concretamente el punto 3. En la anterior casa tenía un  mueble zapatero en el pasillo la entrada. Es de Ikea y ya está descatalogado (la versión actual sería esta). Recomiendo altamente los muebles zapatero para los recibidores estrechos o pasilleros: ocupan poco y tienen gran capacidad. Este no llega a 20cm de profundo y, menos zapatos, cabe de todo.

zapatero rescatado para villa desastre

Lo tenía guardado en el trastero porque no me gustaba nada, y aunque le tenía manía, tengo que admitir que es comodísimo Me propuse darle una segunda oportunidad y rescatarlo del exilio. Nada como un mueble que ya no te gusta. Cero sentimiento de culpa si la lías.

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DIY Upcycling: De saco de café a maxi cojín puf

Hace unos días proclamaba mi amor por la tela de saco. Particularmente por los sacos de café reciclados, me chiflan.

DIY Upcycling Cushion DIY by "I am a Mess"

Por fin descubrí varias tiendas que vendían sacos de café, fui a por uno y volví con cuatro. Doy fe de que son usados, la casa se empezó a llenar de pequeños granos de café sin tostar, que los sacos iban soltando sin mi permiso. También compré un metro de soga – por darle algo más de gracia al asunto – y relleno para el resto de mi vida… Descubrí en el trastero-mazmorra un cojín de 70×70 que le va perfecto, así que casi ni lo usé.

De un saco saqué dos cojines, uno cuadrado gigante para sentarnos en el suelo y otro alargado.

materiales-puf-saco

Materiales:
– Saco de café, chulo, chulo
– Tela cruda para el relleno
– Relleno
– Soga (50 cm para cada uno)
– Aguja lanera o de tapicería
– Bramante (al final no me hizo falta ¡puede que a ti tampoco!)
– Tijera (mejor si es para tela)
– Hilo y aguja o máquina de coser

DIY Upcycling Cushion by "I am a Mess"

1. Quité el dobladillo de la parte superior, para tener más tela y como el hilo salió de una sola vez me quedé con él, por eso no me hizo falta el bramante.

2. Hacer un cojín para el relleno. No tengo fotos (me pilló la noche). Pero sólo hay que cerrar la tela en forma de cojín del tamaño aproximado del de saco y dejar un lado abierto para darle la vuelta y rellenarlo.

3. Rellenar y cerrar. No es ingeniería espacial. Va dentro del “verdadero” y no se ve, así que aunque sea un poco churro ¡no importa!

4. Cortar y cerrar el saco en el tamaño que quieras, dejando un espacio sin coser para meterle el cojín de relleno.

5. Meter el cojín de relleno.

6. Terminar de cerrar ¡Sin olvidarnos de coser la cuerda en su sitio!

* Cortar la cuerda es un suplicio. Lo mejor es que les digas en la tienda que te hagan el favor de dejártela a la medida que quieras… Yo no lo hice y me fue bien con una sierra de metal.

* Cuando cierres el saco, hazlo con un dobladillo para que no se deshaga la trama.

Y ya sólo nos queda sentarnos a relajarnos ¡por el trabajo bien hecho!


Este post está incluido en el “Best for Last” de Dr. Livinghome ¡Especial fin de año! Por ser uno de los más visitados durante 2015 y ser especial para mi. Los pufs han dado vueltas por casa, por el estudio, por el local… ¡y siempre traen el buen rollo con ellos!

Estantería estilo industrial low cost

Hace tiempo que necesito una estantería en el estudio. Algunas veces en IG os lo he enseñado. Saco la mesa, o media mesa, según el desorden de alrededor ¡porque no sabéis cómo está estaba! Además mientras hemos estado montando el nuevo estudio de sonido, el mío lo hemos usado de almacén improvisado. Un desastre en toda regla.

estantería industrial low cost by "I am a Mess"

Me apetecía mucho algo de estilo industrial que contrastara con la estética naïf del estudio. Pero no quería comprar una estantería nueva ni gastar mucho dinero (a ser posible, nada). Pensé en utilizar palets, pero estamos haciendo una de las paredes del estudio así y lo de desmontarlos no es ningún camino de rosas: descartado.

I wish

Fuente

Otra cosa que me encanta son las estanterías hechas con tuberías. Pero no he encontrado en España nada parecido al sistema de tuberías americano (eso sí, ahora entiendo por qué siempre aparecen atornillando cosas los fontaneros de las series).

pipe-shelvings

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Os las dejo por aquí, por si alguien encuentra las dichosas tuberías ¡si las encuentras, avisa!

Finalmente recordé unas patas que me encontré en la mudanza, las típicas de estantería metálica y decidí utilizarlas. Para las baldas fui a un sitio – que empieza por Leroy y termina por Merlin-  y compré:

– Un tablero de 200cm x 50cm (¡además con 2€ de descuento!) Les pedí que me lo cortaran en 4 partes de 1m x 25cm
– Unos protectores para el suelo
– 16 escuadritas (miré allí mismo que coincidieran con los agujeros de las patas)
– Tuercas y tornillos que entraran por los agujeros de las escuadritas

Y ya tenía en casa…
– Tornillos de madera
– Arandelas
– Lija
– Betún de judea
– Aguarrás
– Brocha
– Cera para muebles
– Trapos

materiales estantería industrial low cost

Por fin el fin de semana pasado saqué tiempo para ordenar, limpiar y ¡hacer mi nueva estantería!

– Lijé las maderas para redondear los cantos y que no parecieran tan nuevas.
– Le di una mano de betún de judea bastante rebajada con aguarrás y retirando inmediatamente el exceso ya que no lo quería oscurecer mucho, sólo resaltar la veta y que no pareciera madera de pino recién salida de la tienda.

before afterA la izquierda tabla sin tratar y a la derecha después del betún de judea

– Limpié las patas y les puse los protectores de suelo.
– Coloqué las escuadras en las baldas (hay que ponerlas fijándose en las patas).
– Y con la ayuda de mi churri, haciendo el contorsionista, monté las baldas. Primero abajo, arriba y luego las centrales.

En este punto pensé que la había liado parda y que en cualquier momento, cual árbol madrileño, se me iba a caer encima. Pero al apretar bien las tuercas ¡se quedó más derecha que una vela!

– Luego me volví loca dándole varias manos de cera y puliendo, creo que es el acabado que más me gusta.

Y voilà: estantería industrial de diseño exclusivo. No será la más bonita, pero me encantan sus vetas de madera, lo ordenado que tengo ahora el estudio y que me he gastado menos de 15 €. Ahora a llenarla de cosas.

¿Qué te parece? ¿Está bien o es amor de madre?

Chalk Paint: el retorno

Hace unos días, me decidí a continuar con la “operación restauración” (click) dándole una segunda oportunidad a estas patas y al chalk paint. Como os enseñé lo que me encontré por ahí, ahora me da corte dejarlo arrumbado en una esquina y no hacer lo que he dicho que iba a hacer.

Restaurando unas patas encontradas By “I am a Mess”

Así que: ¡Antes y después de “patas-cosa”!

Restaurando unas patas encontradas By “I am a Mess”

Lo primero ha sido lavarlas, quitar clavos oxidados y darle una lijada muy superficial. Encontré en Ikea una madera-balda-cosa que va perfecta para poner encima, además en la sección de “no tiramos nada” (a 0,50€).

Encolé y arreglé la tabla de ikea y rellené los agujeros de “balda” con aguaplast. No es muy pro, pero era lo que tenía ¡y me ha dado el avío! Una vez seco lije y dejé los cantos más irregulares y redonditos para que no desentonara tanto con las patas-cosa.

Las patas, se iban para todos los lados. Las enderecé a base de martillo y cola t-rex. Luego le acoplé la tabla y lo dejé secar de un día para otro.

Y lo divertido: ¡Pintar! Esta vez me lo ha pasado de lo lindo. He ratificado que con ésta pintura no llevas el control ¡pero siempre queda bien!

Empecé usando brocha para los recovecos y luego rodillo (3 manos) y un poco de lana de acero entre capas. Cuando lo terminé estaba muy, MUY verde, así que seguí con un poco de lija por aquí y por allá, para acabar con la lana de acero remojada y un trapo.

Restaurando unas patas encontradas By “I am a Mess”

Empezaron a salir los “craquelados” antiguos en azul y la madera original y ¡queda genial!

Para terminar la tabla de arriba desentonaba un poco y (milagro) encontré un bote de pintura de la Americana en azul – el mismo tono de azul – de hace casi 20 años. Le di unos toques por las esquinas y luego lo acabé todo con cera para protegerlo.

Restaurando unas patas encontradas By “I am a Mess”Restaurando unas patas encontradas By “I am a Mess”

¡Y ya está! Ya tengo mueble para la máquina de coser ¡Ahora ya no tengo excusa!

¿Qué os parece?¿os animáis con el chalk paint?

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